
Albi Ubongo Junior druhá edice
Al dar la vuelta al reloj de arena, todo el mundo llena a la vez la zona blanca de su tablero con dos o tres piezas de animales, y quien acaba a tiempo se lleva gemas, más cuanto antes termine. Ver dónde encajan las piezas cuenta mucho más que el tablero que toque, y un adulto puede quedarse con los difíciles para igualar la partida.


MINDOK Děti z Carcassonne
Se colocan losetas cuadradas para que los caminos continúen y, al cerrarse uno, cada color que hay en él pone una figura. La loseta que robas es cuestión de suerte, pero dónde ponerla para que el camino te ayude a ti y no a los demás es una decisión de verdad. A los cinco o seis años, a quien ya conoce otros juegos puede parecerle demasiado fácil.

MINDOK Dragomino
Se colocan fichas de dominó con paisajes de modo que se toquen los terrenos iguales, y cada acierto permite dar la vuelta a un huevo: dentro hay una cría de dragón o nada. Elegir la ficha y dónde ponerla es algo que a los cuatro años se va aprendiendo; lo que sale del huevo es puro azar.
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