El hierro sin esmaltar lo recubres tú: horneas capas finas de aceite hasta que se curan en una película dura y lisa. Eso es el curado. Se gasta con el uso y te toca renovarlo, así que una sartén sin esmaltar siempre se puede decapar y volver a curar. El hierro esmaltado lleva una capa de vidrio cocida en la fábrica, y no hay nada que cuidar salvo el vidrio.
- Ácidos: el vidrio no reacciona con el tomate, el vino ni el limón. El curado sí: un guiso largo lo adelgaza y la comida puede saber a metal.
- Reparación: el hierro sin esmaltar siempre se recupera. El esmalte no: un desconchón se queda así, y los dueños suelen aconsejar no cocinar en una olla cuyo esmalte se ha saltado hasta el hierro. Los golpes y los cambios bruscos de temperatura lo agrietan.
- Peso: pesan las dos, y la mayoría de las ollas de aquí pesan entre 4 y 6 kg con la tapa. Comprueba que puedes levantar una llena de guiso.
- Calor: el hierro grueso almacena calor, así que la carne se sella bien y la sartén no se enfría. Lo que no hace es mantener la cena caliente: un químico de alimentos midió que el agua caliente se enfría antes en una olla de hierro fundido que en una de acero inoxidable pulido, porque el hierro oscuro irradia más calor.
En 2024, la revista alemana ÖKO-TEST probó sartenes de hierro fundido con una solución débil de ácido cítrico que hace de alimento ácido. Tres de seis sartenes sin recubrimiento soltaron hierro, manganeso, vanadio y arsénico por encima de los valores orientativos del Consejo de Europa, que no son ley; algunas sartenes esmaltadas tenían un problema de cadmio, mientras que una sartén Staub esmaltada salió bien valorada. Una sartén Petromax salió suspensa. No hemos encontrado resultados para las ollas y sartenes de aquí, y Lodge y Skeppshult no se mencionan. No está claro cuánto importa en una sartén en la que sellas y nunca cueces tomate; para tomate, vino y limón, usa esmalte o acero inoxidable.
Aquí los dos nombres grandes son Staub y Le Creuset, y se distinguen en cosas que notarás en los fogones.
- Staub: esmalte negro mate por dentro. Dora bien, retiene un poco de grasa en sus poros y las púas de la tapa devuelven el vapor a la comida. En la comparación de un probador, fue el que mejor retuvo el calor entre las marcas grandes. America’s Test Kitchen vio que un interior oscuro da mejor corteza al pan, pero también esconde hasta dónde se ha dorado la cebolla.
- Le Creuset: America’s Test Kitchen eligió la suya en todos los tamaños de su prueba de ollas de hierro fundido: la más ligera de las grandes y la que mejor aguantó el fregado, los golpes en el borde y los golpes de la tapa. A los probadores les gustó el interior claro de las ollas de color, donde se ve cómo cambia de color la comida. El Negro Mate de aquí es negro por dentro, así que no lo tiene. Sus paredes son más finas y retiene el calor algo peor.
Elijas la que elijas, un desconchón no se repara. Las garantías escritas excluyen los desconchones por golpes, aunque algunos dueños cuentan que la marca les cambió la olla.
El hierro sin esmaltar hace el mismo trabajo con el calor que el esmalte, para pan, asados y guisos lentos, en el fuego, en el horno o sobre una hoguera. A cambio pide cuidados: secarlo nada más lavarlo, frotarlo con un poco de aceite y no meterlo nunca en el lavavajillas. Puede rayar la vitrocerámica, y los platos de tomate o vino que se hacen a fuego lento durante horas van mejor en una olla esmaltada.
El hierro fundido no calienta de forma pareja. Dave Arnold, de Cooking Issues, lo mostró con una prueba de harina: sobre un fuego más pequeño que la sartén se quema en el centro y queda pálida en el borde. Lo que tiene es masa. Dale de cinco a diez minutos en un fuego de su tamaño, o empieza en el horno, y mantiene la temperatura cuando entra el filete.